15 de febrero

La diferencia subjetiva que percibo como producto de los años de vida, es la conciencia del tiempo restante, de la finitud, de que no nos queda un tiempo infinito. Objetivamente no es real, porque potencialmente la muerte es un tema de azar, o de circunstancias. Es posible que uno, de algún modo, incida en el tiempo de su vida, pero es algo que no controlamos, o que no sabemos. Cuando se es muy joven la muerte no importa, cuando se es una persona madura importa, sabemos que puede ser en cualquier momento, pero, de todos modos, actuamos siempre “como si tuviéramos toda la vida por delante” Pero llega un momento en que ya no es así, sabemos que hay un plazo y recién entonces tomamos conciencia del límite y eso modifica nuestro sentir hacia la vida, nuestra forma de actuar. No se si este sentir es universal, pero si es la diferencia que percibo en mi propia forma de abordar la vida.

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