Textos absurdos I

Cantarinas pompas de jabón zigzaguean por el glóbulo hiperbólico de las tarántulas en flor que se calcinan por entre los senderos cuánticos de la estrella del rocío cuando anidan los primeros arrullos del llanto de las culebras primerizas que pastan en los pesebres de la primavera. Pululan las madreselvas por las membranas místicas en las rocas vibrantes de la verde música que recupera los líricos estertores de plácidos anillos, cántaros pútridos, verdades juguetonas, cóncavos martirios de la plazoleta libertina.
Cual inquietante tornasol mezquino, aleluya prístina, alcornoque ambivalente, marsupial en flor, cae la piedra del rocío, regando los primeros estornudos de la quintaesencia del olvido que canta su máxima contrapartida en los senderos consuetudinarios de la joven nave herida. Así, saltan por el hielo granizado de piensos violetas los sentimientos canonizados, crucificando mármoles entrecerrados y purificando mariposas torpes, mientras las bolas de fuego se deshidratan entre las colas arremolinadas del destino.

30 / 07 / 2002

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