PRIMER MUNDO

Para concurso: Indiferencia

Muy delgada, morena, una larga trenza cae sobre su espalda. Está sentada en un umbral, las piernas encogidas, dándose calor con sus propios brazos. Su afilada cara de ojos negros, profundos, se enfrenta a un mundo nuevo con mirada de terror y de hambre. Coge firmemente un atado de hilos que sujetan, en lo alto, un ramillete de enormes globos amarillos grotescamente pintados con figuras de animales.
El cielo está cubierto de nubes, corre un viento suave, frío y penetrante. La gente circula deprisa, posa distraídamente sus ojos en la oscura silueta acurrucada, pero sólo la ven como una mancha sobre el mármol blanco. Nadie piensa en los globos, ni siquiera se percatan de su color que irrumpe alegrando el gris de la calle.
Ella permanece allí, con su miedo y su tristeza desesperanzada. Yo paso fugazmente a su lado , la miro, mi cerebro la procesa de inmediato como el tema que estoy buscando y sigo de largo.

10 de mayo, 2002

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