AUSENCIA

Para concurso : Infierno

Afuera ella hubiera podido bordear el Sena que discurría ondulante, visitar Nôtre Dame recreándose con la magia de los vitrales y gozar de la acerada luz del cielo de París que invitaba a la ensoñación y a perderse por entre las calles.
Pero ella no quería verlo. Vivía encerrada entre las paredes de la casa, sintiendo el lento discurrir del tiempo que pesaba sobre sus espaldas.

Del otro lado del océano, largas colas en el Ministerio, hacían que el mes de espera se siguiera prolongando.

Ella lo sentía todavía en sus entrañas y sus pechos querían seguir alimentándolo. En su desesperación soñaba que el mundo estallaba por una nueva guerra y sus trozos se iban disgregando.
¿Quedaría el niño abandonado a su destino o podría, por fin, reencontrarlo?

10 de Agosto,2001

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